Reflexiones economía post COVID19

por Rosa Estarás


El mundo tras esta crisis del Covid 19 será difierente. Muchas cosas van a cambiar. Desde los aspectos más mundanos de nuestras vidas hasta los aspectos más globales de la geopolítica y la economía mundial.

¿Cómo va a ser este cambio? No lo sabemos. Sin embargo, sí tenemos la certeza de que este cambio comenzará con una crisis económica y social muy aguda. Al principio se hablaba de recuperación en V, luego en U, y también se ha barajado la salida en L.

Entonces… ¿Cómo va ser esta salida? Pues tampoco lo sabemos. Las proyecciones que plantea el FMI no son nada alagüeñas. Para España prevé una caída del PIB de casi el 8% y que el paro se vuelva a disparar hasta el 20%.

Nuestra región puede verse todavía más afectada debido a su exposición al sector turístico y a las desventajas inherentes a la insularidad. Exceltur calcula una caída de la actividad del sector turístico español en un 80% y pérdidas por valor de 124.000 millones de euros si el Gobierno cumple su objetivo de iniciar la actividad a finales de año.

Esperemos que no sea así y que la razón y el sentido común impere en las declaraciones y decisiones del Gobierno, y éstas se basen en un análisis de la evolución de la pandemia y de criterios científicos.

En este sentido la Comisión Europea ha presentado una hoja de ruta para levantar las medidas de confinamiento del coronavirus. Esperemos que el Gobierno de España tome buena nota de los criterios y medidas que sugiere la Comisión Europea antes de lanzar esas declaraciones.

Además, de ir levantando las medidas de confinamiento gradualmente, también necesitamos planificar estratégicamente la recuperación con unidad y con solidaridad a nivel europeo. Solidaridad que ya se ha dejado notar con las medidas adoptadas hasta la fecha.

Para hacer frente a las necesidades sanitarias, económicas y sociales más inmediatas, la UE mediante el BCE, el BEI, la Iniciativa de Inversión en respuesta al Coronavirus, los Fondos del Presupuesto de la UE no utilizados y el Fondo de Solidaridad EU, ha movilizado recursos de apoyo fiscales y de liquidez que podrían superar el billón de euros.

Y, esta semana el Consejo Europeo ha adoptado un paquete adicional de unos 540.000 millones de euros con la activación del Mecanismo Europeo de Estabilidad, acordando una inyección significativa de capital del BEI para a aportar liquidez a las pymes, la puesta en marcha del SURE Instrumento Europeo de Apoyo Temporal para Mitigar los Riesgos de Desempleo, la creación de un Instrumento para la Prestación de Asistencia Urgente en la Unión y medidas en favor del sector agroalimentario.

Medidas francamente de un gran calado pero que solo van a dar respuesta a las necesidades más inmediatas. Después de la crisis sanitaria vendrá una crisis económica y social.

En esta crisis global confluyen muchos factores tanto desde el punto de vista de la oferta como de la demanda. Nunca antes, ni siquiera en tiempos de guerra, se habían parado por completo economías tan importantes. Desconocemos cuál será la gravedad de la misma.

Nuestro trabajo es ponernos en el peor escenario para estar preparados, y eso hacemos. Entre todas las Instituciones Europeas estamos diseñando un plan de recuperación que debería estar operativo ya a principios de 2021, y que podría alcanzar el billón y medio de euros. Un plan enorme para no dejar a nadie atrás.

Los pilares de este gran “Plan Marshall” descansarán sobre el Presupuesto Europeo, los fondos e instrumentos financieros de la UE ya existentes, y en bonos de recuperación garantizados por el presupuesto de la Unión.

Pilares propuestos por el Parlamento Europeo y que son la base de las negociaciones en el Consejo Europeo. Y sí, habrá bonos de recuperación europea a pesar de los esfuerzos de la izquierda radical por esparcir bulos negándolo con el fin último de desacreditar a la Unión Europea.

Volviendo a la estrategia post Covid 19; es necesario planificar estratégicamente la recuperación, revitalizando la economía y volviendo a la senda del crecimiento sostenible. El modelo de salida debe ser compatible con una doble transición hacia una sociedad más ecológica y digital, y con una nueva estrategia industrial de la Unión.

Acertar con este modelo de salida será vital para adaptarnos correctamente a los cambios del entorno global post-Covid 19. A nivel global hay un riesgo claro de un viraje acentuado hacia el proteccionismo y un retroceso del multilateralismo.

Podemos esperar que la sanidad y la capacidad de autoabastecimiento de los suministros esenciales entren en la ecuación de la seguridad nacional de todos los países, y por tanto haya una mayor intervención estatal en industrias estratégicas.

También es previsible una reestructuración de las cadenas de valor que pueden llevar a relocalizaciones de la actividad productiva. Muchas empresas reevaluarán el coste beneficio de formar parte de cadenas de valor globales ante nuevas disrupciones futuras y algunas optarán total o parcialmente por cadenas de valor más locales.

Cambios que plantearán nuevos desafíos, pero también muchas oportunidades de innovación y reconversión productiva para crecer y crear empleos. En este sentido la Unión Europea cuenta con una gran arma: el mercado interior.

De esta crisis saldremos con unidad, solidaridad y responsabilidad. Unidad a nivel europeo, donde se están adoptando medidas de un calado y con una rapidez nunca vistas antes, pero también en casa donde las cosas se hacen sin contar con la participación de los principales partidos de la oposición.

Solidaridad, porque sin ella el proyecto europeo no sobrevivirá. Pero también responsabilidad. Nosotros debemos hacer nuestra parte para que nuestra supervivencia como país en momentos de crisis no dependa de terceros.

Esta responsabilidad nos hará ser más creíbles en Europa. No se puede pedir solidaridad, que a fin de cuentas es pedir que los ciudadanos de otros países paguen nuestra factura, si nosotros no hacemos nuestros deberes en casa.

No se puede ir a Europa a pedir sacrificios a otros países para que nos ayuden cuando a nivel interno se es incapaz de gestionar responsablemente las cuentas públicas.

En Europa no se entiende que creciendo casi al doble que la eurozona, el Gobierno español haya sido incapaz, o no haya tenido la voluntad, de cuadrar sus cuentas y se presente con el tercer déficit (-2,8%) más grande de Europa, tras Francia (-3%) y Rumanía (-4,3%).

Tampoco hemos aprovechado los momentos de bonanza para reducir nuestro nivel de deuda, que no ha parado de aumentar. No es lo mismo enfrentarse a esta crisis con un nivel de deuda como la alemana en el 59,8% en relación al PIB que con la de España que está casi en el 100%.

Alemania, con sus políticas responsables, hoy puede enfrentarse a esta crisis con solvencia. Podrá rescatar a sus empresas y sostener a su ciudadanía con garantías. Nosotros dependemos de la generosidad de nuestros socios.

De esta crisis saldremos. Contamos con el apoyo de la UE y con un potencial humano y una sociedad con unos cimientos sólidos para ello. También con la experiencia de la última crisis del 2008 y la certeza de que si se hacen las cosas bien, con una gestión de las cuentas públicas responsables y las reformas adecuadas, se puede volver a la senda del crecimiento y, lo más importante, volver a crear empleos.

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