La “Calidad de Vida” en Illes Balears: una visión multidimensional

¿En qué se diferencia Illes Balears del resto de España? Un análisis de 82 indicadores de calidad de vida (2004–2024)

Dr. Luis Álvarez León. Doctor en Matemática Aplicada (UCM). Catedrático ULPGC

Dr. Bartomeu Coll Vicens. Doctor en Ciencias Matemáticas. Catedrático UIB. Área Ciencias Matemáticas e Informática. Matemática Aplicada.

Jose Vicens Colom. Economista. Máster en Dirección Financiera. Director del Cercle d’Economia de Mallorca.

Dr. José Mª Vicens Gómez. Doctor en Medicina. Especialista Medicina Interna. Experto en Estadística de la Salud y Administración Sanitaria. Ex-presidente del Cercle d’Economia de Mallorca (2018-2026). Académico RAMIB.

Octubre 2026

Introducción y justificación

Una de las dificultades fundamentales en la investigación social, o en cualquier tentativa de hallar respuestas inteligentes a problemas diversos —urgentes o no—, es el hecho de que en el mundo real los procesos que queremos estudiar, como la salud, el bienestar o la “calidad de vida”, deben abordarse en la actualidad con un análisis riguroso de medidas múltiples, las cuales, además, suelen estar interrelacionadas entre sí como en una maraña difícil de desentrañar. Si adicionalmente se pretende comparar entre distintos individuos, territorios o regiones, la complejidad se multiplica o se hace imposible. En este ámbito, como en casi todos, la realidad que vivimos es siempre compleja, multiconceptual y multidimensional, lo que ha llevado a la implantación y aplicación, cada vez más frecuente, de teorías o técnicas matemáticas contrastadas, clásicas o innovadoras que, con el desarrollo de las nuevas tecnologías, la revolución en la potencia de cálculo y en la representación gráfica, y con el impulso de las denominadas “inteligencias artificiales”, nos facilitan hoy los análisis multivariantes o multivariables —reducción de variables, agrupación, relaciones de dependencia o construcción de modelos— que nos permiten una aproximación más respetuosa y honesta a la realidad. La medición del progreso, del bienestar, no puede basarse en un solo indicador como el PIB, igual que la salud de una persona, o de un colectivo, no se resume en un único dato (temperatura o peso). Y seguramente si hiciéramos una pequeña encuesta en un grupo de personas sobre lo que consideran bienestar las respuestas serían diversas, según los diferentes indicadores que definen este concepto.

En este contexto, en las últimas décadas se han sucedido distintas iniciativas en el ámbito internacional (OCDE, Eurostat) en relación con la medición de la calidad de vida, una materia que ha venido ganando importancia en el mundo académico. El Instituto Nacional de Estadística (INE) publica, desde el año 2017, el denominado “Indicador multidimensional de calidad de vida”, basado en diversos indicadores que se agrupan en nueve dimensiones. Para poder analizar, desde esta perspectiva, la “calidad de vida en Baleares” hemos estudiado, con diferentes técnicas matemáticas y de representación gráfica, series de 82 indicadores oficiales que se agrupan, finalmente, en varios componentes principales que abarcan los diferentes aspectos de la “calidad de vida”, en las 17 comunidades autónomas —con especial énfasis en las Islas Baleares—, siguiendo el esquema multicomponente y multidimensional (17 territorios × 82 indicadores × 21 años) que sigue:

Figura 1. Esquema de los datos del informe: 17 comunidades autónomas × 21 años (2004–2024) × 82 indicadores.

Aprovechando esta abundante información oficial, en la segunda parte de este informe (apartados 8 a 10) analizamos también las posibles rutas que pueden conducir a la mejora de la calidad de vida en nuestro territorio: mediante modelos de relaciones de dependencia, estudiamos cómo se encadenan la formación, el empleo, la renta y el bienestar, cómo afecta el precio de la vivienda y si Baleares sigue las mismas pautas que el resto de comunidades.

Resumen: las ideas principales

Antes de entrar en los detalles, esto es lo que dicen los datos. Cada afirmación se justifica en el apartado correspondiente. Las cinco primeras ideas narran (explican) en qué se diferencia Illes Balears del resto de España y hacia dónde va (apartados 3 a 7); las cuatro últimas, qué relaciona unos indicadores con otros (apartados 8 a 10).

1. Illes Balears tiene mucho empleo y buena salud subjetiva, pero una renta que no destaca. Es la primera de las 17 comunidades autónomas en tasa de empleo, en salud autopercibida “muy buena” y en satisfacción media con el trabajo, y la que menos enfermedad crónica y menos necesidades médicas sin atender tiene de toda España, aunque su esperanza de vida ocupa el lugar 11 de las 17. Parte de esas ventajas se explican, probablemente, porque su población es más joven que la media (el apartado 4 lo detalla). Su renta por persona, en cambio, está en la zona media: casi todos los años entre el puesto 5 y el 8 de 17, y solo uno (2018) entre las cuatro primeras.

2. Junto con Madrid, tiene la vivienda más cara de España. Su metro cuadrado cuesta casi el doble que la media de las demás comunidades y casi cuatro veces más que en la más barata (Extremadura). Como su renta no está a esa altura, es la comunidad donde comprar vivienda exige más esfuerzo en relación con lo que se gana, y lo es todos los años desde 2019. Ese es el verdadero desequilibrio balear: unos precios de comunidad rica con rentas de comunidad media. Un dato ayuda a entenderlo: según el Colegio de Registradores de la Propiedad, en 2025 el 29,9 % de las compraventas de vivienda en Illes Balears las hicieron compradores de nacionalidad extranjera, más del doble que en el conjunto de España (13,8 %).

3. Y además es donde más rápido sube. Descontada la inflación, la vivienda en Illes Balears vale hoy un 18 % más que en 2007, mientras que la renta de sus hogares ha subido un 6 %. En el conjunto de España, en cambio, vale un 27 % menos que entonces (no es un efecto del peso de las comunidades menos pobladas: descontada la inflación, 15 de las 17 comunidades valen hoy menos que en 2007, entre ellas Cataluña, un 40 % menos, País Vasco, un 34 %, y Madrid, un 17 %), y solo Illes Balears y Canarias están por encima de aquel nivel. Es la evolución en la que Illes Balears más se aparta del resto del país. El alquiler repite el patrón: +23 % desde 2011, también descontada la inflación, la mayor subida de España.

4. Mientras tanto, lo que produce la economía balear por habitante lleva 24 años sin moverse. El PIB per cápita real creció un +0,7 % entre 2000 y 2023, la peor cifra de España (la media nacional subió un 19 %). No es que la economía no crezca: en total creció un 44 %, algo más que la española. Es que la población creció casi lo mismo (+43 %, el mayor aumento de España), y al repartir lo producido entre muchos más habitantes la cifra por persona, el PIB por habitante, se ha quedado donde estaba. Tampoco es un efecto de la pandemia: hasta 2019 la cifra era +0,1 %. Junto con el punto anterior, esa es la tijera que define el problema: la vivienda sube más rápido que en ninguna parte mientras la riqueza por habitante no avanza.

5. Su otro punto débil, persistente, es la educación. Es la segunda comunidad con más abandono escolar temprano (el 18 % de los jóvenes de 18 a 24 años ha dejado de estudiar con, como mucho, la ESO, frente al 12 % de media en el resto de comunidades) y la que tiene menos jóvenes con estudios superiores. La distancia con el resto de España se ha acortado mucho en veinte años, pero no se ha cerrado, y desde 2021 el abandono ha vuelto a subir. Entre los adultos de 25 a 64 años, solo el 34,6 % tiene estudios superiores, frente al 40,7 % de España (puesto 14 de 17); es el indicador de educación que más pesa en el eje de nivel socioeconómico del apartado 6, y en el que Illes Balears queda más lejos de las comunidades a las que se parece por renta.

¿Y a qué comunidades se parece Illes Balears?

Un algoritmo que agrupa las 17 comunidades, sin saber cuál es cada cuál, coloca a Illes Balears junto a Cataluña, Madrid, Navarra y País Vasco: la España de mayor nivel socioeconómico. Pero dentro de ese grupo Illes Balears es la de renta más baja, la de menos producción por habitante y la de menos titulados superiores y, al mismo tiempo, la de vivienda más cara, empatada con Madrid. Comparte los costes del grupo sin compartir del todo sus ventajas económicas.

Un matiz importante, porque parece una contradicción. El porcentaje de población con gasto elevado en vivienda es de los que más rápido baja en Illes Balears, al mismo tiempo que el precio del metro cuadrado es el que más rápido sube. No se contradicen: miden cosas distintas. El primero refleja lo que pagan quienes ya tienen casa (probablemente muchos, propietarios con hipotecas antiguas); el segundo, lo que cuesta entrar hoy. El apartado 5 vuelve sobre esto.

¿Qué influye en qué o cómo se interrelacionan los indicadores?

El análisis de rutas de los apartados 8 a 10, que estudia cómo se relacionan los indicadores entre sí y si Illes Balears sigue las mismas reglas que el resto, añade cuatro ideas más:

6. La formación, el empleo, la renta y el bienestar forman una cadena que se ve con claridad en las 17 comunidades. Donde hay más titulados superiores hay menos paro y más renta, y entre las dos cosas (formación y paro) explican el 87 % de las diferencias de renta entre comunidades. La renta se relaciona a su vez con la satisfacción vital, pero no directamente: el camino pasa por la confianza en los demás. Las comunidades con más renta tienen personas que confían más en los demás, y esas comunidades son las más satisfechas con su vida. Una vez que se tiene en cuenta la confianza, la carencia material ya no añade nada para predecir la satisfacción.

7. Illes Balears encaja en esa cadena, con un matiz: tiene menos paro del que le “correspondería” por su nivel de formación. Con su porcentaje de titulados superiores, las demás comunidades harían esperar un paro de alrededor del 15 %, y Illes Balears tiene un 10,6 %. Es la otra cara de su déficit educativo (idea 5): la huella de una economía turística que genera mucho empleo que no exige estudios superiores. A partir de ahí, su renta, su confianza y su satisfacción son las que el modelo espera.

8. En vivienda, el precio sube con la renta y con el crecimiento de la población (esta segunda relación, eso sí, se apoya en buena parte en el propio caso balear). Y la renta tiene dos efectos opuestos sobre el esfuerzo que supone la vivienda: encarece los precios (lo que aumenta el esfuerzo) pero también da más capacidad de pago (lo que lo reduce).

9. El precio de la vivienda en Illes Balears va mucho más allá de lo que “le tocaría”. Ni su renta ni el fuerte crecimiento de su población (idea 4) bastan para explicarlo: con esas dos cifras, y según lo que ocurre en las otras 16 comunidades, a Illes Balears le correspondería un precio medio de vivienda de unos 2.246 €/m² (en euros de 2024, es decir, descontada la inflación); en Illes Balears cuesta 3.271 €/m², un 46 % más. Solo una comunidad se aparta más de lo esperado: Canarias (+58 %). Que las dos comunidades más caras de lo que les correspondería sean los dos archipiélagos es un indicio (no una prueba) de que la insularidad y el turismo pesan en el precio. Esa parte del precio no la explican ni la renta ni la población, y apunta a factores que no están en estos datos (la demanda turística y extranjera, la escasez de suelo de un territorio insular, y la fuerte demanda de segunda vivienda de extranjeros).

Cercle d’Economia de Mallorca